CONSEJO GENERAL DE HERMANDADES Y COFRADÍAS  
CORIA DEL RÍO

Capilla de Ntra. Sra. de la Soledad

 

A finales del siglo XVI, un grupo de vecinos de esta villa se reúnen en una pequeña ermita ubicada en los extramuros, en un lugar llamado Prado o Lagar de la Soledad. La capilla estaba muy cerca del río, por lo que era lugar obligado de visita para los pescadores, antes de marcharse a sus labores, ya que podían orar viendo sus embarcaciones desde la misma capilla.

En el año 1579 y fechado en sesión capitular de 25 de marzo, encontramos un documento relativo a nuestra hermandad acerca de la obtención de un solar.


En el acta de la sesión capitular del concejo coriano de fecha 13 de abril de 1608 se recoge lo siguiente: “En la villa de Coria en trece días del mes de abril de mil y seiscientos y ocho años, el Concejo, Justicia y Regimiento de esta villa de Coria, estando en las casas de su cabildo ayuntados según lo han de uso y costumbre conviene a saber,: el general Alonso de Chaves Galindo y Hernando de Esqueda, alcaldes ordinarios y Diego de Virués, alguacil y el capitán Pedro Galindo de Abreu, regidor perpetuo y Juan Muñoz de la Peña y Pedro Ruiz de Herrera y Martín Díaz Carretero mayordomo, todos de este concejo. Por ante mí Juan García, escribano del dicho Concejo, acordaron lo siguiente: Primeramente, leí en este cabildo una petición presentada por los hermanos de la cofradía de la Soledad de esta villa : que por estar la ermita de la Soledad de esta villa por las avenidas del río arruinada que no se habita y hace muchos días que las imágenes están fuera de la dicha ermita por ser el sitio muy bajo e incómodo y que con las inundaciones del río la dicha ermita está perdida e inhabitable, que este Conce-jo como patrono de la ermita del Señor San Sebastián de esta villa, de y señale sitio para hacer capilla en la dicha ermita y les admitan a ella. El Concejo acordó que pues el sitio que pide la dicha cofradía es útil y se recrece mucha utilidad y provecho a la dicha ermita porque de hacerse otra capilla o nave en ella autoriza y habrá más concurso de gente que se (abreviatura ilegible) la dicha cofradía y hermandad. Y cometieron a los dichos alcalde Hernando de Esqueda y capitán Pedro Galindo de Abreu Regidor perpetuo el señalar sitio a la dicha cofradía y modo como se haya de hacer la capilla o nave que se haya de hacer en la dicha ermita. A los cuales dieron comisión en forma para que hagan todas en razón de lo convenido y que para hacer la nave o capilla los hermanos de la Cofradía de San Sebastían acudan con sus limosnas para edificar la dicha obra.”

En 1755 la Ermita de la Soledad fue prácticamente destruida por el terremoto de Lisboa. Los hermanos/as y devotos deciden volver a levantar una nueva capilla, mayor que la originaria, (que por su datación, debió ser muy similar a la Capilla del Cerro, afortunadamente hoy todavía en pie y en perfecto estado de conservación). Esta Capilla estaba constituida por una sola nave, unida al Altar Mayor, por un arco de medio punto. A derecha e izquierda tenía sendos altares, y ya en el Altar Mayor el camarín de la Virgen. 

La Primitiva Capilla, del S-XVI, tenía gruesos muros, con paredes encaladas y de una sola nave cuyo presbiterio sostenía un arco de medio punto. La cubierta era de madera a dos aguas.

Esta capilla como ya hemos dicho anteriormente, se reconstruyó después del terremoto de Lisboa y llegó sin variaciones hasta los años 40 del siglo XX, en que sufre notables transformaciones como podemos contemplar en esta fotografía del año 1955 en la que podemos observar, los preparativos de una boda celebrada en la misma.      

En 1948 a instancias de la nueva Junta Directiva de la Hermandad, presidida por D. José Rodríguez Scotto, se recibió la nueva imagen del Resucitado que había sido encaragada a Luis Peyré Azcárraga (escultor portugués afincado en Sevilla) en 1944, y que sustituiría a la existente de pasta madera que a su vez había sustituido a la primitiva imagen que había sido destruida en los sucesos del año 32.   

El 26 de mayo de 1958. La Hermandad, animada por el alcalde y Hermano Mayor D. José Rodríguez Escotto, que ya abrazaba esta idea desde antiguo, optó por la construcción de una nueva capilla debido a las circunstancias de precariedad en la que se encontraba la existente. Esta nueva Capilla fue inaugurada el 1 de Abril de 1962, por el Cardenal D. José María Bueno Monreal.

En 1998, debido a un problema de detección de “aluminosis” en las vigas que sustentaban la techumbre, hubo que derrumbar toda ésta para reconstruirla, respetándose la forma y planta existente desde 1962. La obra se sufragó con fondos de la Hermandad y por suscripción popular.

Estas obras duraron desde junio de 1998 hasta marzo de 1999, pudiéndose conseguir, a pesar de la importancia de las obras y de su coste, que la Cofradía saliera desde su Capilla estos dos años.