CONSEJO GENERAL DE HERMANDADES Y COFRADÍAS  
CORIA DEL RÍO

Muy Antigua, Fervorosa y Venerable Hermandad Servita y Cofradía de Nazarenos del Santo Entierro, Cristo Resucitado y Ntra. Sra. de la Soledad Coronada


Sede Canónica: Capilla de Ntra. Sra. de la Soledad, Plaza de Ntra. Sra. de la Soledad Nº 8

Casa Hermandad: Plaza de Ntra. Sra. de la Soledad Nº 8-A


Nuestra Señora de la Soledad, año 1915

A finales del siglo XVI, un grupo de vecinos de esta villa se reúnen en una pequeña ermita ubicada en los extramuros, en un lugar llamado Prado o Lagar de la Soledad, siendo estos en su mayoría marineros o pescadores, y deciden fundar una Cofradía bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Soledad. No redactan ni reglas ni ordenanzas.

La capilla estaba muy cerca del río, por lo que era lugar obligado de visita para los pescadores, antes de marcharse a sus labores, ya que podían orar viendo sus embarcaciones desde la misma capilla. Estos marineros de Coria eran los que el Viernes Santo y Domingo de Resurrección la llevaban en sus hombros en pasos que previamente habían pujado.

De todas formas y según recientes averiguaciones de Víctor Valencia Japón la Hermandad ya existía con anterioridad a esta fecha. Dice este autor en un artículo publicado en la Revista nº 37: "En nuestra opinión, la constitución de la hermandad debe ser anterior a dicha fecha ya que entre los legajos de índices de documentación relativa a los protocolos notariales que de Coria se conservan en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla (AHPS) hemos localizado con fecha 13 de agosto de 1578, la escritura de otorgamiento de un poder general de la Cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad a Bartolomé de Umaña, además de alguna referencia a la existencia de la misma en los años 1567 y 1569.

En el acta de la sesión capitular del concejo coriano de fecha 13 de abril de 1608 se recoge lo siguiente: “En la villa de Coria en trece días del mes de abril de mil y seiscientos y ocho años, el Concejo, Justicia y Regimiento de esta villa de Coria, estando en las casas de su cabildo ayuntados según lo han de uso y costumbre conviene a saber,: el general Alonso de Chaves Galindo y Hernando de Esqueda, alcaldes ordinarios y Diego de Virués, alguacil y el capitán Pedro Galindo de Abreu, regidor perpetuo y Juan Muñoz de la Peña y Pedro Ruíz de Herrera y Martín Díaz Carretero mayordomo, todos de este concejo. Por ante mí Juan García, escribano del dicho Concejo, acordaron lo siguiente: Primeramente, leí en este cabildo una petición presentada por los hermanos de la cofradía de la Soledad de esta villa : que por estar la ermita de la Soledad de esta villa por las avenidas del río arruinada que no se habita y hace muchos días que las imágenes están fuera de la dicha ermita por ser el sitio muy bajo e incómodo y que con las inundaciones del río la dicha ermita está perdida e inhabitable, que este Concejo como patrono de la ermita del Señor San Sebastián de esta villa, de y señale sitio para hacer capilla en la dicha ermita y les admitan a ella. El Concejo acordó que pues el sitio que pide la dicha cofradía es útil y se recrece mucha utilidad y provecho a la dicha ermita porque de hacerse otra capilla o nave en ella autoriza y habrá más concurso de gente que se (abreviatura ilegible) la dicha cofradía y hermandad. Y cometieron a los dichos alcalde Hernando de Esqueda y capitán Pedro Galindo de Abreu Regidor perpetuo el señalar sitio a la dicha cofradía y modo como se haya de hacer la capilla o nave que se haya de hacer en la dicha ermita. A los cuales dieron comisión en forma para que hagan todas en razón de lo convenido y que para hacer la nave o capilla los hermanos de la Cofradía de San Sebastían acudan con sus limosnas para edificar la dicha obra”.

 


En 1631 se elabora el expediente que recoge los trámites para la venta del señorío y jurisdicción de Coria al Conde Duque de Olivares, éste incluye una planta de la villa y su término donde se observa que la modestísima ermita continúa resistiendo allí.

Tan cercana estaba al río y a la desembocadura del río Pudio que en uno de los documentos recogidos por Pineda Novo en su libro: Historia de la Cofradía de Ntra. Sra. De la Soledad (Coria del Río 1972) podemos leer lo siguiente en referencia a las misas que se celebraban en la ermita en agosto de 1640: “(…) y muchos pobres que asisten a oír la dicha misa y asimismo barqueros que desde la dicha iglesia oyen misa mirando sus barcos…”

Ya en el año 1640 nos encontramos otros documentos de la Hermandad, en los que cita el pleito que sostiene ésta con el Sacerdote de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Estrella, que se opone a que se celebre Misa en la capilla, pleito que gana la Hermandad por decisión del Arzobispo tras informe favorable del Vicario.

De todo ello se deduce, que la Hermandad data al menos de antes de 1567. En 1600 ya tenía Capellán, y en 1640, el 27 de Agosto se celebra Cabildo. En ese mismo año es cuando el Párroco, Alonso de Mora, se opuso a la celebración de la Santa Misa en la capilla, pero gracias al sacerdote Pérez de Torre que da un informe favorable, la Hermandad obtuvo la licencia para celebrar Misas del Vicario del Arzobispado.

En el documento elaborado por el Visitador del Arzobispado don Juan de Urbina en noviembre de 1677 se recoge lo siguiente: “A la salida del lugar hay otra ermita cuya invocación es de Ntra. Sra. de la Soledad; imagen de bulto muy devota y decentemente vestida, colocada en un altar con Ara y tiene ornamentos decentes, con lo demás necesario para decir misa. Hay también en esta ermita dos imágenes de nuestro señor ambas muy devotas; la una representación de cuando se lleva muerto en el sepulcro, puesto muy decentemente en una urna de madera, y la otra representación de cuando resucitó, que está asimismo en un nicho de madera en pie. Y con estas tres imágenes celebran el viernes santo el entierro de Cristo con toda devoción y el Domingo de Pascua el misterio de la Resurrección”.

En 1683 tenemos otra significativa referencia también procedente del informe del Visitador, don Juan Camacho del Real: “La Ermita de Nuestra Señora de la Soledad está a la salida de la villa como se va a Puebla. Es imagen de mucha devoción muy decentemente vestida. Hay otras dos imágenes una de nuestro señor en el sepulcro y otra resucitado, todo ello en buena forma”.

Por la visita que realizó el Visitador General del Arzobispado a Coria del 11 al 17 de Julio del año 1706, sabemos que sólo existían dos Cofradías en la localidad: La de Ntra. Sra. de la Soledad y la de Vera Cruz. Coria cuenta por aquel entonces con unos 250 habitantes. Era alcalde de la Hermandad, Benito Sánchez, y Vicente Álvarez Feijoo era el Hermano Mayor.

En el año 1715 ya existen 4 ermitas, las de las dos Hermandades antes mencionadas, más la de la Magdalena situada en el cerro de Cantalobos y la del Cristo de Ugena, situada en el campo a una legua de la población, (ambas desaparecidas).

Durante este tiempo la Hermandad se mantiene con pulcritud, decoro y relativos pocos medios, no dejando de dar culto nunca a sus Titulares.

En 1755 la Ermita de la Soledad fue prácticamente destruida por el terremoto de Lisboa. Los hermanos/as y devotos deciden volver a levantar una nueva capilla, mayor que la originaria, (que por su datación, debió ser muy similar a la Ermita del Cerro, afortunadamente hoy todavía en pie y en perfecto estado de conservación). Esta Capilla estaba constituida por una sola nave, unida al Altar Mayor, por un arco de medio punto. A derecha e izquierda tenía sendos altares, y ya en el Altar Mayor el camarín de la Virgen. 

La Virgen de la Soledad el Domingo de Resurrección, 1910

A mediados del siglo XVIII, se produce un empuje en la Hermandad y en el Pueblo que pertenece a la Duquesa de Astorga y que cuenta con unos 500 vecinos. La villa está regida por dos alcaldes ordinarios, un alguacil mayor y cuatro regidores. Coria ya cuenta con escuela, botica, médico y matrona. La Hermandad está regida por dos alcaldes, uno por el estamento noble y otro por el llano.

En 1787 hay en Coria del Río siete hermandades de las que sólo las tres primeras prevalecen en la actualidad: “Ntra. Sra. de la Soledad” , “Purísima Concepción de María Santísima y Santo Cristo de la Vera-Cruz”, la de “Ntra. Sra. de la Estrella”, la del “Santísimo Sacramento”, la de “Las Ánimas”, la de “Ntra. Sra. del Rosario” y la de “La Caridad”. Todas ellas poseían reglas y tenían aprobación eclesiástica excepto la de la Soledad, que sólo tenía un libro de acuerdos y juntas en el que también se inscribían los hermanos.

El Santísimo Cristo Yacente

La piedad y devoción de los hermanos hacia sus sagradas imágenes ha sido siempre proverbial y existen pruebas fehacientes de la misma. A modo de ejemplo insertamos una hoja de un diario perteneciente a una familia coriana en el que, refiriéndose al año 1829, podemos leer. "...el 17 Abril Viernes Santo Salio la Cofradía de la Soledad, los que yebaban los pasos Yban escalsos por que estaba la Caye llena de agua del Río"

Detalle a destacar es el hermanamiento que surge el 27 de Abril de 1.849 con la Hermandad del Rocío con ocasión de su fundación, y que hoy por hoy continúa.

En 1878 Coria cuenta con 6.000 habitantes, la Hermandad –según el Visitador Eclesiástico–, tiene capilla con retablo bien deteriorado. En él se encuentra Ntra. Sra. de la Soledad, con vestido y manto negro de seda en uso regular, destacando corona y luna de la Virgen que son de plata. Al lado del Evangelio está el Santo Entierro con el Señor en urna de madera sobredorada.

En otro altar el Señor Resucitado con sudario de tela de hilo y potencias de plata.

En el Siglo XIX contaba la cofradía con numerosos devotos y hermanos, siendo proverbiales el amor y la caridad entre los mismos.

Una costumbre, que según la tradición oral data del siglo XVI pero de la que no tenemos constancia escrita hasta este siglo, era la de “pujar” para llevar a la Virgen en procesión el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección. Esta puja era una de las fuentes de ingreso de la Hermandad para cubrir los gastos de salida. También se “pujaban” el paso del “Resucitado” y los “llamadores” de ambos pasos.

En 1898, concretamente desde el 15 al 22 de Enero, el padre Tarín predicó en Coria la Santa Misión, instituyendo en la Capilla de Ntra. Sra. de la Soledad una piadosa Asociación de mujeres llamada de las “Siervas de María” o "Servitas". Esta Asociación debía seguir una serie de reglas, la primera de las cuales decía: “La Hermandad se llamará Congregación de Servitas y estará unida a la Venerable Orden Tercera de Siervos de María Santísima, establecida en Roma”.

Durante el siglo XIX aumenta el número de hermanos y la devoción en el pueblo crece también. En esta época el papel de las hermanas es importante.

En este siglo el Cabildo General –que según datos ya se celebraba en el siglo XVII– se celebra el Domingo de Ramos, y el Septenario ya se celebra con las fechas actuales. Las mujeres están autorizadas para acudir a la procesión vestidas con traje de calle modesto sin distintivos y portando el escapulario de Ntra. Sra. de la Soledad.

El ingreso de nuevos hermanos se hace entonces mediante presentación por parte de otro y solicitándolo al Director Espiritual y secretario de la Hermandad y mediante rito de Juramento, tras lo cual se le imponía el escapulario entregando una limosna voluntaria.

Hasta principios del S-XX la Hermandad de la Soledad, celebró en el prado de la Soledad y ante su capilla una antigua ceremonia que se realizaba desde el S-XVII: El Descendimiento de Cristo de la Cruz.

Se instalaba en la plaza una gran tarima donde se colocaba un Crucificado cuyos brazos eran de forma que se pudieran cerrar, a un lado de la tarima se colocaba el paso de la Virgen y al otro el de la Urna, una vez que el sacerdote predicaba el sermón de las Siete Palabras, llamado también de las tres horas, ayudado por otro sacerdote, descendían al Cristo Yacente y lo presentaban a la Virgen de la Soledad.

Una vez que el Cristo estaba en el Sepulcro, se iniciaba la procesión que era seguida por todos los devotos de esta Hermandad. Cuando llegaba a la Iglesia Parroquial se celebraba un acto piadoso y la Virgen regresaba sola a su capilla, dejando el Santo Sepulcro en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Estrella.

El sábado al amanecer, el pueblo quería castigar al traidor Judas, y todo el que tenía una escopeta de caza, salía a buscar una esquina donde se colocaba un pelele (que representaba a Judas), este muñeco era acribillado a perdigonazos. Estas escenas terminaban cuando en la madrugada del Domingo repicaban las campanas los primeros toques de Gloria.

Una antiquísima tradición que no podemos dejar de reseñar es la de “los abrazos”.

Al amanecer del Domingo de Resurrección, se reúnen los hermanos en torno a Ntra. Sra. de la Soledad y celebran la Misa de alba en su Ermita. Seguidamente la Virgen, rodeada de todos sus hijos corianos, sale por calle Cervantes y Pinta, hasta llegar a la Plaza de Ntra. Sra. de la Estrella donde la espera su Hijo Resucitado y ambos se funden en tres amorosos "abrazos" entre el clamor de todo un pueblo.

En 1948 a instancias de la nueva Junta  de Gobierno de la Hermandad, presidida por D. José Rodríguez Scotto, se recibió la nueva Imagen del Resucitado que había sido encargada a Luis Peyré Azcárraga (escultor portugués afincado en Sevilla) en 1944, y que sustituiría a la existente de pasta madera que a su vez había sustituido a la primitiva imagen que había sido destruida en los sucesos del año 32.

Con motivo de la venida y bendición de la citada talla, la hermandad, con el beneplácito del Párroco de la Villa y de las Hermandades de Vera-Cruz y Jesús Nazareno organiza lo que podríamos denominar el primer y único Santo Entierro Magno de Coria del Río.

Tras los sucesos acaecidos en mayo de 1931, la Stma. Virgen de la Soledad fue llevada para su restauración a los talleres de D. Francisco Ruiz Rodríguez “Maestro Currito”, restauración que resultó poco satisfactoria para la hermandad, posteriormente el escultor D. Antonio Castillo Lastruci fue el encargado de restaurar maravillosamente la Imagen Bendita de Ntra. Sra. de la Soledad, quien en 1932, de nuevo tuvo que retocar la imagen de la Virgen por desperfectos sufridos en el rostro.  

En el año 1944 se encarga al escultor José Luis Peyré la talla de Cristo Resucitado.

Durante varias décadas la hermandad sufre un declive o adormecimiento y aunque se siguen celebrando los cultos establecidos, la actividad de la misma prácticamente se limita a los cultos de Semana Santa y las salidas procesionales, aunque éstas han perdido el esplendor de antaño, llegando incluso a sacar las sagradas imágenes el Viernes Santo en andas.

El año 1960, un grupo de hermanos deciden –en la antigua venta de “El Tuerto”–(hoy bar Los Claveles) dar un auge nuevo a la hermandad. Con el consentimiento de la Junta de Gobierno, se constituyen en Junta Joven y se comprometen a realizar al año siguiente estación de penitencia con túnicas de nazarenos, comenzando así un nuevo ciclo que inicia su andadura con una hermandad muy pobre y con 49 nazarenos que, como prometió el grupo de jóvenes, hacen por primera vez estación de penitencia en la Semana Santa del año 1961. 

En el año 1972 la Hermandad adquirió la escultura del Santísimo Cristo Yacente, obra maestra del escultor D. Francisco Buiza Fernández.

Fue el Domingo de Resurrección de 1976 cuando sale por primera vez una cuadrilla de Hermanos Costaleros llevando sobre sus hombros a Cristo Resucitado , a partir del siguiente año, todas las Sagradas Imágenes de nuestra Cofradía son llevadas por los Hermanos Costaleros.

En el año 1997, y tras aprobarse en Cabildo celebrado el día 8 de mayo de ese año, la Virgen fue enviada a los talleres del profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla D. Antonio García Romero para ser restaurada. Dos meses y tres días después retornó a su pueblo siendo recibida en la Parroquia de San José. Su rostro fue restaurado debido a las grietas que en él habían aparecido y a la alteración que el paso del tiempo había causado en los barnices y aceites que lo cubrían, pero, afortunadamente, no hubo que tocar la encarnadura.

Junto a los tradicionales Cultos del Septenario dedicados a la Santísima Virgen, se han instaurado los Triduos al Santísimo Cristo Yacente (segunda semana del mes de Noviembre) a Cristo Resucitado (segunda semana de Pascua de Resurrección). Así mismo se celebra Misa de Difuntos por cada hermano/a fallecido/a. También se celebra un Triduo a Santa Rita.

En la actualidad la Hermandad sigue aumentando su pujanza y la Capilla continúa siendo el lugar de peregrinación y referencia de todos aquellos corianos/as y vecinos de poblaciones limítrofes, que por un motivo u otro piden protección y consuelo a la Santísima Virgen bajo la advocación de “SOLEDAD”.

El día 12 de Enero de 2002, se celebró en nuestra Capilla, Cabildo de Oficiales y Diputados con la asistencia de todos los miembros de la Junta de Gobierno presididos por su Hermano Mayor D. Nicolás Sosa Ronquillo y, como se recoge en acta: " comprobadas las posibilidades y tras conversaciones mantenidas con las autoridades eclesiásticas, tanto locales como de1 Arzobispado ", se aprobó por unanimidad, el iniciar los trámites, según las disposiciones de la Iglesia, para "La Coronación Canónica de nuestra Titular, La Santísima Virgen De La Soledad ". Fue este un día histórico para la Hermandad e inolvidable para su Junta de Gobierno.

En consagración a esta devoción a la Santísima Virgen de la Soledad, y como Corona de fe se inauguró la Residencia de Ancianos de Ntra. Sra. de la Soledad y San José la tarde del 16 de junio del año de gracia de 2002. Los actos de Bendición de la misma se celebraron, bajo la presidencia del Sr. Arzobispo de Sevilla Monseñor Carlos Amigo Vallejo y en presencia de Dª Josefa Peña Campos "Pepita Peña" , y de Dª Dolores Pérez, las mujeres que siguiendo el mandato de Jesús: "Entrégalo todo y sígueme" , han hecho posible que esta obra se haga realidad. Está ubicada en en la carretera Coria/Almensilla. En su mantenimiento y administración el papel de la Hermandad es decisivo, llenándo a la misma de un mayor contenido evangélico y solidario con los pobres y desvalidos encarnados en este caso en los ancianos que en la misma se acogen.

También se ha restaurado el retablo, que estaba muy deteriorado, con ligeras variaciones en las molduras y dándole un nuevo dorado al mismo. Retablo.

El Sábado 11 de junio de 2005, quedará fijado con letras de oro en los anales de esta Hermandad centenaria. La venerada Imagen de la Señora, la Virgen de la Soledad ha sido Coronada Canónicamente por el Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla fray Carlos Amigo Vallejo , en un acto que quedará grabado para siempre en la memoria de los más de 3000 soleaeros y soleaeras que tuvimos la inmensa dicha de poder asistir al mismo acompañados por más de 50 representaciones de hermandades soleanas y servitas venidas de toda España.

Con fecha de 17 de marzo de 2006, S.M. la Reina Dª. Sofía de Grecia aceptó el nombramiento de Camarera de Honor de la Stma. Virgen de la Soledad Coronada.                                                    

La Hermandad de La Soledad ha recuperado recientemente la imagen de un Ángel Pasionista que, hace más de 50 años salió de nuestra casa y que gracias al esfuerzo de algunos de nuestros hermanos, y especialmente al empeño y al tesón que ha puesto en ello nuestro querido mayordomo, Don Manuel Cardo Moreno, ha hecho posible que regresara después de tantos años. 


Fotografías: Manuel Cardo Moreno y Manuel Franco de la Rosa