CONSEJO GENERAL DE HERMANDADES Y COFRADÍAS  
CORIA DEL RÍO

El Nazareno de la Dolorosa (I)

El Nazareno, la Dolorosa, Marineros y Pescadores

“Algunas pinceladas sobre la cofradía de marineros coriana en el siglo XVII”

Por Francisco José Barragán de la Rosa

 

En algunos pueblos y ciudades del sur de España las cofradías de pescadores y marineros parecen tener una especial relación con la figura de un Cristo Nazareno con cruz a cuestas que camino del Calvario se encuentra con la Virgen Dolorosa generalmente en la madrugada o en la mañana del Viernes Santo. Es decir se reproduce el Encuentro de Jesús con su madre María en la Vía Dolorosa de Jerusalén. Por supuesto este Encuentro es común en muchos lugares donde se celebran desfiles procesionales durante la Semana Santa que precisamente surge de la devoción del Vía Crucis, es decir la meditación piadosa del proceso el camino de Jesús hasta su ajusticiamiento en el Calvario. En muchos otros lugares este rito procesional del encuentro de Jesús con su Madre creemos que desaparecieron con el tiempo. Por otra parte obstante llama la atención la estrecha relación de las cofradías del Cristo nazareno con los gremios de pescadores y marineros, este es el caso de algunos lugares como Triana, Alcalá del Río, Cantillana, el Puerto de Santa María y otros más lejanos como Cartagena o Valencia (El Grao). Es por lo que se puede hablar de una conexión Nazareno-Dolorosa-marineros y pescadores -Semana Santa muy arraigada y antigua, y esto es lo que pensamos sirve también para el caso de Coria. Vamos a mostrar con este trabajo lo que intuimos pudo ser un uso devoto de la Antigua Hermandad del Nazareno de los humildes marineros corianos del s. XVII. Pretendemos así a partir de ciertos datos reales y comparativos, abrir la imaginación e iluminar el sentimiento del cofrade actual a un ambiente devocional y marinero que por remoto tiene necesariamente unos tintes borrosos. Creemos que más allá de conjeturas, se trataría de aplicar una regla de paralelismo (1). Estimamos que existió una fuerte relación en la forma de procesionar de los Cristos Nazarenos marineros que fuera moda común en el s. XVI y XVII pero que desafortunadamente sólo se ha conservado en algunos lugares.

El culto pasional y penitencial aparece registrado desde la creación de las Hermandades y Cofradías "oficiales" en los siglos XV y XVI, pero probablemente estos provienen de otros que ya habían sido celebrados en la Edad Media, en incluso antes. En Coria la cofradía de la Vera Cruz o del "Cerro" es la hermandad de penitencia documentalmente más antigua pues data de principios del siglo XVI cuando se construye y radica en la Ermita de San Juan Bautista del Cerro Alto la imagen del Cristo crucificado de la Vera Cruz. Devoción que sin duda fue alentada por los padres franciscanos que poseían en Coria una pequeña casa de tránsito de algunos frailes de la orden que partían para evangelizar América.

Desde principios del s. XVI existe constancia documental de la existencia de un Cristo Nazareno con cofradía en Coria del Río (1617), posteriormente a mediados de ese siglo a la que se le autorizaba por parte del arzobispo de Sevilla a procesionar de nuevo, después de cuatro años sin hacerlo. En concreto este Cristo parece que se talló para residir según D. Pineda Novo en el antiguo Hospital de la Misericordia de Coria del Río y que se corresponde con la imagen que actualmente se venera en Coria como el Señor Cautivo. Nos preguntamos si su presencia en la capilla de este hospital no tenía antecedentes en las de otra figura anterior de un cristo presente en la capilla de la Magdalena junto al río (2). Veremos que esto no es una cuestión intrascendente pues de una manera u otra esto pudiera influir en la tradición del encuentro del Nazareno con la Dolorosa que ha sido muy repetida en las tradiciones cofrades marineras.

Tratemos ahora sobre el ambiente marinero y pescador de Coria durante los siglos XVI- XVIII. Coria fue un núcleo marinero muy importante, que creció aún más alentado por el incremento del tráfico comercial y marítimo desde Sevilla que experimentó el Guadalquivir a partir del descubrimiento de América. No cabe duda que estos sectores ligados al río y al mar constituían por aquel entonces el motor económico de Coria que únicamente decayó cuando el puerto de Indias se trasladó de Sevilla a Cádiz en 1717. Debido ello a las malas condiciones de navegabilidad que alcanzó la ría a través del tiempo con numerosos bajos que hacían difícil el paso de barcos de elevado tonelaje. La villa de Coria tenía el estatuto jurídico ya desde su fundación en 1265 de “guarda y collación de Sevilla” es decir en muchos sentidos gozaba de privilegios como un barrio de Sevilla, como lo era en efecto, aunque con mayor población y dependencia Triana. Coria era el antepuerto de Sevilla y punto de control de cuantas mercancías accedían o salían por el río desde dicha ciudad. Prueba de la importancia marinera de Coria es que el cargo más cardinal para dirimir los litigios que se daban en el río, que designaba la ciudad de Sevilla, era el de Alcalde del Río y tradicionalmente se le solía asignar a un vecino de Coria. Por ello no es extraño que todos los aspectos de la vida coriana incluido el religioso estuviese dominado por un ambiente marcadamente marinero.

A principios del siglo XVII cuenta Coria tan sólo con alrededor de 1000-1500 habitantes, pero a ellos se añade una población de paso muy considerable llegando casi a doblar la anterior, consistente principalmente en marinería de la Armada, agentes de Aduanas, patrones y marineros de barcos, marchantes etc. A principios del siglo XVII se construyó, según parece; la capilla de Ntra. Sra. de la Soledad coincide con el nacimiento de esta devoción en Coria del Río con la difusión que de ella hicieron los Dominicos. Es entonces de cuando un grupo en su mayoría de marineros o pescadores vecinos de Coria fundan esta cofradía pues la referida pequeña ermita se ubicaba extramuros en la confluencia del Riopudio y el río Guadalquivir (que entonces era mucho más ancho que en la actualidad), donde estaba desde antiguo el puerto o fondeadero de resguardo de las embarcaciones que atracaban en Coria (ahí fue donde Magallanes en 1519 se refugió de una tormenta antes de emprender el viaje para dar la vuelta al mundo). Precisamente en esa zona estaban las chozas de los pescadores, en la calle que empieza a formarse y se llama calle Nueva. El crecimiento de la villa en dirección a Puebla es posible porque el gran caño del Riopudio se iba reduciendo progresivamente en anchura y fondo por la colmatación con sedimentos, sin que podamos precisar fechas al respecto. Por tanto el puerto y zona de embarque hubo que trasladarla necesariamente al menos desde principios del s. XVII (aunque en 1640 había aún un caño que permitía a algunas barquillas de pesca acercarse bastante a la Ermita de la Soledad según noticias de la misma) desde la zona del Riopudio a la zona del río que tras el torno de la Merlina pegaba con el río y que estaba junto al prado de la Magdalena al pie del camino a Sevilla donde existió una ermita de igual nombre. 

Plano General de Coria del Río en el s. XVII. En la salida por el camino hacia Sevilla se halla el puerto de Coria o de la Magdalena para el trasiego y alijo de mercancías entres este y el puerto de la Dehesilla, evitando así el rodeo para los barcos del meandro, con grandes dificultades para la navegación debidos a los bajos. La Merlina es también otro puerto y venta situado en término de Dos Hermanas, diagonalmente opuesto al puerto de Coria. Entre las bifurcaciones de caminos (hacia Palomares-Sevilla y hacia La Dehesilla-El Sequero) se hallaba la ermita de la Magdalena conocida también con el tiempo como ermita del Carmen. A esta ermita acudían barqueros, marineros y pescadores a expresar su devoción a la Virgen y a un antiguo Cristo.

En la ermita de la Magdalena situada entre los dos vértices del meandro de la Merlina, fue donde se estableció según es tradición una cofradía de gentes del mar al menos desde el S. XVII (no sabemos si los gremios de marineros y pescadores tenían carácter independientes). La capilla de la Magdalena situada según planos de 1780 del maestro Francisco Pizarro, profesor del Real Colegio de San Telmo (elaborado como parte de un proyecto para hacer la corta de la Merlina) estaba donde hoy mismamente está la gasolinera y da inicio al Camino Bajo de Palomares o Antiguo Camino a Sevilla. La Capilla de la Magdalena sería posteriormente conocida como la de la virgen del Carmen y ciertamente sería en el s. XVII un lugar de frecuente visita por los pescadores, antes de marcharse a sus labores, o los marineros antes de emprender sus azarosos viajes. Precisamente cerca de ese lugar se hacía alijo de los Barcos entre el Puerto de la Dehesilla y el Puerto de Coria. En esta ermita se establecería, pero pensamos de forma más tardía sobre mediados del s. XVII la Hermandad de gloria de la Virgen del Carmen, por lo que a partir de entonces una veces la ermita es nombrada de la Magdalena y otras del Carmen (3). Curiosamente la Hermandad que allí quedó sería conocida como de “Nuestra Señora del Carmen y Virgen de los Dolores”, esto nos lleva a pensar que anteriormente al establecimiento de la virgen del Carmen como titular era la Virgen de los Dolores la que presidía el altar de dicha Capilla, cambiando la advocación de la virgen y posiblemente también de escultura para adaptarse al nuevo culto carmelitano, pero conservando el nombre de los Dolores como reminiscencia del mismo. En una palabra la Virgen del Carmen y de los Dolores eran una misma cosa en la práctica y en el sentir de los corianos. Recordemos que ligada a la tradición de los pregones de los nazarenos del señor de la Cruz Acuestas cuando pedían limosnas apelaban a la “Virgen del Mayor Dolor”.

Anteriormente nos hemos referido al ancestral acto del Encuentro cuando en la madrugada del viernes santo los Cristos Nazarenos realizaban la estación de penitencia (4). Este rito escenificaba el momento en que según la tradición piadosa María se encuentra con Jesús en la calle de la Amargura de Jerusalén y comprueba palpablemente, las noticias que le indicaban que su hijo iba a ser ajusticiado.

La IV Estación del Vía Crucis en la Vía Dolorosa de Jerusalén conmemora el Encuentro entre Jesús y su madre mediante un pequeño oratorio adornado con un bajorrelieve. Este encuentro, sin embargo, no aparece en los textos canónicos.

Nos podemos imaginar como sucede en otros puntos marineros, la procesión llamada en Coria del Cristo de la Cruz Acuesta que carecía de cuerpo de nazarenos salvo algún que otro penitente cargando con su leño, y como este cortejo acompañado ciertamente por la mujer Verónica (como consta en la tradición de esta cofradía) recorrería las orillas del río Guadalquivir al romper del alba, tras una noche de plenilunio primaveral de principios del s. XVII. El Nazareno es llevado en parihuela por los pescadores, barqueros, marineros y calafates corianos rodeados por las tenues luces de ciriales y algunas velas, para de esa manera dirigirse al río y así bendecir al clarear del día esas aguas que tantas vidas sepultaban. Era el momento de tener un recuerdo emocionado de “cuantos faltaban” por haber perecido tras “una mala marea”, al tiempo que implorar misericordia en las fatigas del mar y del río de cuantos en él encontraban el trabajoso sustento diario. Nos podemos imaginar ese Nazareno, en actitud de agónica de arrastrar el madero de la cruz, encorvada su espalda, la cabeza agachada, lleno de mansedumbre, y dando un paso adelante con su mirada baja y fija. Momentos después el Nazareno se encontraba con su madre la Virgen del Mayor Dolor, dispuesta en unas sencillas andas y sin palio, quien presintiendo el trágico desenlace vestía de riguroso luto negro, pero rodeada de su pueblo que también portaba algunos faroles.

Sería el Encuentro en la madrugada o mañana del Viernes Santo un momento en que se encogía el corazón y se inflamaba el fervor. Representaba paradójicamente, plasmando el momento triste de la despedida del marinero que solía coincidir con la llegada del buen tiempo primaveral, la esperanza ferviente del regreso y reencuentro con su madre o su mujer, anhelo de todo hombre que salía al río o la mar con la incierta esperanza de volver a verlas. Los hombres del río por sus difíciles condiciones de vida se veían muy reflejados en la escena, cual encuentro en la Vía Dolorosa de Jerusalén: El Nazareno padeciendo camino de su cruel ajusticiamiento Calvario y la Dolorosa espectadora muda e impotente ante el sufrimiento de su Hijo (4). Allí estaban emocionados participando plenamente, aquellos curtidos hombres que debían sortear los peligros del río y del mar, que en bastantes ocasiones morían tragados por las aguas, mientras sus madres, esposas o hijas, esperaban en la orilla presintiendo doloridas el trágico final de un regreso que se demoraba. No sabemos si en ese momento el cura de la villa pudiera pronunciar el sermón de “la Sentencia”. Posteriormente ambos pasos acudirían ya unidos en procesión a la parroquia a rendir homenaje y ganar las indulgencias de la adoración del Monumento. Después las respectivas procesiones del Señor de la Cruz Acuestas y la Dolorosa irían a encerrarse en la ermita que fuera en ese momento la sede de la cofradía de marineros y pescadores de Coria.

 

Notas:

(1) En relación con nuestras tradiciones locales religiosas, pero también con otras costumbres antiguas en muchos casos desaparecidas, generalmente no es posible encontrar una constatación, ya que aun en el caso de disponer de algunos datos o testimonios escritos, la investigación histórica sólo nos permite llegar a conclusiones en el mejor de los casos con un alto grado de probabilidad. Así no encontraremos certezas ni alcanzaremos abundantes matices sobre acontecimientos del pasado remoto o sus causas casi nunca, salvo casos infrecuentes. Sólo se puede entrever como se desarrollaban las tradiciones en el contexto social, geográfico y religioso en que se presentaban, y tan sólo podremos profundizar más, en la misma medida en que conozcamos más sobre el citado contexto. Así sabremos en que consistían las tradiciones sólo con mayor o menor probabilidad. Esta limitación es válida para el mundo de las Cofradías, la Semana Santa y sus procesiones en Andalucía antes del s. XIX, por tan no esperemos llegar a encontrar una crónica fidedigna, ni alcanzar el fondo de los detalles de su pasado.

(2) En nuestra opinión que por razones de espacio argumentaremos en otra ocasión la cofradía del Nazareno es anterior a la “fundación” de la misma en el Hospital de la Misericordia sobre 1650. Tan sólo diremos como razón para ello que en el informe sobre Coria de1667 del Visitador del señor Arzobispo de Sevilla, en lo que se refiere a la disposición de la ermita del Carmen o de la Magdalena se dice que en ella está un Santo Cristo muy antiguo (que me inclino a pensar que fuese un Nazareno escultura antecedente del tallado para el Hospital de la Misericordia, actual del Cautivo de Coria).

(3) Al menos en la visita de 1667 del Visitador del Arzobispo de Sevilla ya se nombra como Ermita del Carmen. En mi opinión la talla de la antigua Virgen del Carmen (esfigie hoy desaparecida) era de mediados del s. XVII, y por tanto la entrada de esta imagen en la capilla de la Magdalena pudo coincidir con el desplazamiento de la Cofradía del Nazareno a su nueva sede en el Hospital de la Misericordia también sobre 1650. Si bien también pudiese ser que la Hermandad de la Virgen de los Dolores quedase como hermandad independiente en la Capilla de la Magdalena. Por tanto es algo que no es extraño en otros pueblos, dos cofradías independientes una del “Señor” y otra de la “Virgen” que procesionan el mismo día de la Semana Santa, que se reúnen en la calle para hacer un desfile penitencial en común y luego, toman caminos separados hasta sus respectivos templos. Un ejemplo de ello es lo que sucede como reliquia del pasado en el pueblo de Cantillana con las cofradías de Nuestra Sra. Del Consuelo y en concreto la cofradía de barqueros y pescadores del Nuestro Padre Jesús Nazareno. Esto es lo que se conoce como una “virgen de acompañamiento”.

(4) La implantación de la devoción y construcción de imagenes de Cristo Nazareno en el área de Sevilla se dan desde finales dl s. XVI y comienzos del s. XVII , ciertamente en Coria la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno se fundaría a principio de este siglo y su desfile procesional fue en la madrugada del Viernes Santo (día en que se circunscribían desde el Concilio de Trento todas las procesiones salvo la de la Veracruz), hasta que muy posteriormente para ajustarse al orden cronológico de los acontecimientos de la Pasión de Cristo sobre finales del s. XIX-ppios del s. XX se trasladó la celebración al Miércoles Santo que anteriormente en los pueblos no tenái procesión por se un día ordinario de trabajo.

(5) Ciertamente en Coria se celebra hasta la actualidad el encuentro gozoso de María representada por la Virgen de la Soledad con Cristo Resucitado, pero creo que el momento antagónico del encuentro doloroso del Cristo Nazareno con su Madre pudiera encarnar más en profundidad los dramáticos sentimientos marineros, estos identificarse más marcadamente y por tanto ser de su preferencia.


Bibliografía:

Pineda Novo, Daniel. El Hospital de la Caridad y el Cristo de Las Misericordias de Coria del Río. Conferencia inédita (2008).

Nieto Cortés, Juan Manuel. “Coria del Río. Aproximación a su realidad geohistórica” (1986).

Pineda Novo, Daniel. Historia de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. Coria del Río (1972).

Pineda Novo, Daniel. Hermandad de la Veracruz de Coria del Rió. Su Historia y sus vivencias (2006).

Pineda Novo, Daniel. Historia de la villa de Coria del Río. Ed. Ayuntamiento de Coria del Río (1968).

Castillo Martos Manuel, Rodríguez Mateos Joaquín y Suárez Japón Juan Manuel "Sevilla y su río en el siglo XVIII. Un proyecto ilustrado para la mejora del cauce del Guadalquivir" Servicio de Publicaciones, Universidad de Sevilla (2012).