CONSEJO GENERAL DE HERMANDADES Y COFRADÍAS  
CORIA DEL RÍO

El Nazareno, la Dolorosa, Marineros y Pescadores (II)

“De cómo pudo ser un amanecer de la semana santa Coriana en el siglo XVII”

Por Francisco José Barragán de la Rosa

Anteriormente nos hemos referido al ancestral acto del Encuentro cuando en la madrugada del viernes santo los Cristos Nazarenos realizaban la estación de penitencia (4). Este rito escenificaba el momento en que según la tradición piadosa María se encuentra con Jesús en la calle de la Amargura de Jerusalén y comprueba palpablemente, las noticias que le indicaban que su hijo iba a ser ajusticiado.

La IV Estación del Vía Crucis en la Vía Dolorosa de Jerusalén conmemora el Encuentro entre Jesús y su madre mediante un pequeño oratorio adornado con un bajorrelieve. Este encuentro, sin embargo, no aparece en los textos canónicos.

Nos podemos imaginar como sucede en otros puntos marineros, la procesión llamada en Coria del Cristo de la Cruz Acuesta que carecía de cuerpo de nazarenos salvo algún que otro penitente cargando con su leño, y como este cortejo acompañado ciertamente por la mujer Verónica (como consta en la tradición de esta cofradía) recorrería las orillas del río Guadalquivir al romper del alba, tras una noche de plenilunio primaveral de principios del s. XVII. El Nazareno es llevado en parihuela por los pescadores, barqueros, marineros y calafates corianos rodeados por las tenues luces de ciriales y algunas velas, para de esa manera dirigirse al río y así bendecir al clarear del día esas aguas que tantas vidas sepultaban. Era el momento de tener un recuerdo emocionado de “cuantos faltaban” por haber perecido tras “una mala marea”, al tiempo que implorar misericordia en las fatigas del mar y del río de cuantos en él encontraban el trabajoso sustento diario. Nos podemos imaginar ese Nazareno, en actitud de agónica de arrastrar el madero de la cruz, encorvada su espalda, la cabeza agachada, lleno de mansedumbre, y dando un paso adelante con su mirada baja y fija. Momentos después el Nazareno se encontraba con su madre la Virgen del Mayor Dolor, dispuesta en unas sencillas andas y sin palio, quien presintiendo el trágico desenlace vestía de riguroso luto negro, pero rodeada de su pueblo que también portaba algunos faroles.

Sería el Encuentro en la madrugada o mañana del Viernes Santo un momento en que se encogía el corazón y se inflamaba el fervor. Representaba paradójicamente, plasmando el momento triste de la despedida del marinero que solía coincidir con la llegada del buen tiempo primaveral, la esperanza ferviente del regreso y reencuentro con su madre o su mujer, anhelo de todo hombre que salía al río o la mar con la incierta esperanza de volver a verlas. Los hombres del río por sus difíciles condiciones de vida se veían muy reflejados en la escena, cual encuentro en la Vía Dolorosa de Jerusalén: El Nazareno padeciendo camino de su cruel ajusticiamiento Calvario y la Dolorosa espectadora muda e impotente ante el sufrimiento de su Hijo (4). Allí estaban emocionados participando plenamente, aquellos curtidos hombres que debían sortear los peligros del río y del mar, que en bastantes ocasiones morían tragados por las aguas, mientras sus madres, esposas o hijas, esperaban en la orilla presintiendo doloridas el trágico final de un regreso que se demoraba. No sabemos si en ese momento el cura de la villa pudiera pronunciar el sermón de “la Sentencia”. Posteriormente ambos pasos acudirían ya unidos en procesión a la parroquia a rendir homenaje y ganar las indulgencias de la adoración del Monumento. Después las respectivas procesiones del Señor de la Cruz Acuestas y la Dolorosa irían a encerrarse en la ermita que fuera en ese momento la sede de la cofradía de marineros y pescadores de Coria.

 

Notas:

(4) La implantación de la devoción y construcción de imagenes de Cristo Nazareno en el área de Sevilla se dan desde finales dl s. XVI y comienzos del s. XVII , ciertamente en Coria la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno se fundaría a principio de este siglo y su desfile procesional fue en la madrugada del Viernes Santo (día en que se circunscribían desde el Concilio de Trento todas las procesiones salvo la de la Veracruz), hasta que muy posteriormente para ajustarse al orden cronológico de los acontecimientos de la Pasión de Cristo sobre finales del s. XIX-ppios del s. XX se trasladó la celebración al Miércoles Santo que anteriormente en los pueblos no tenái procesión por se un día ordinario de trabajo.

(5) Ciertamente en Coria se celebra hasta la actualidad el encuentro gozoso de María representada por la Virgen de la Soledad con Cristo Resucitado, pero creo que el momento antagónico del encuentro doloroso del Cristo Nazareno con su Madre pudiera encarnar más en profundidad los dramáticos sentimientos marineros, estos identificarse más marcadamente y por tanto ser de su preferencia.

 

Bibliografía:

Pineda Novo, Daniel. El Hospital de la Caridad y el Cristo de Las Misericordias de Coria del Río. Conferencia inédita (2008).

Nieto Cortés, Juan Manuel. “Coria del Río. Aproximación a su realidad geohistórica” (1986).

Pineda Novo, Daniel. Historia de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. Coria del Río (1972).

Pineda Novo, Daniel. Hermandad de la Veracruz de Coria del Rió. Su Historia y sus vivencias (2006).

Pineda Novo, Daniel. Historia de la villa de Coria del Río. Ed. Ayuntamiento de Coria del Río (1968).